AID CHILDREN OF THE WORLD COMIENZA SUS ACTIVIDADES DE DESARROLLO

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07/12/2009

En el mes de noviembre del presente año (2009) AID CHILDREN OF THE WORLD ha comenzado a cooperar en uno de los que van a ser sus proyectos de DESARROLLO de COOPERACIÓN INTERNACIONAL, dando con ello sentido a sus dos líneas u objetivos de trabajo: Ayuda y Desarrollo.

En concreto se trata de colaborar, de forma permanente y estable, con el mantenimiento del Centro Dari (“Mi Casita”) que bajo la responsabilidad de la Asociación AMAL AL ATFAL (Presidenta doña Saloua Paes) tiene acogidos actualmente a un grupo de 20 niños que han sido abandonados por sus padres, en el centro que mantiene la entidad en el barrio Málaga (antiguo dispensario Sidi Talha) de la ciudad tetuaní.

Esta asociación marroquí, independiente de organismos oficiales, nació en el año 2000 con la finalidad de ayudar e integrar a niños de la sociedad marroquí (de entre 0 y 8 años), colaborando en el cuidado, alimentación, salud, higiene y educación, de menores que se encontraban en un estado de hacinamiento albergados en la casa cuna del Hospital Civil de Tetuán (único centro de acogida de menores abandonados de la ciudad). La asociación Amal Al Atfal inauguró su propio centro de acogida el año 2003, que bajo la denominación de “Mi Casita” alberga a estos niños.    

La ayuda que ofrecerá AID CHILDREN OF THE WORLD se concreta, en una primera fase, en una aportación económica permanente para la adquisición mensual (bajo la supervisión de sus cooperantes en destino) de medios materiales (alimentos, medicinas, material higiénico y sanitario) para el desarrollo normalizado de las actividades del centro de acogida, estando prevista una segunda fase de ayuda de cooperación en el desarrollo y establecimiento de un segundo centro-casa de acogida que propicie la continuidad en un entorno familiar de los niños mayores de 8 años hasta los 18, pues actualmente una vez que los niños alcanzan la edad de 8 años deben de pasar a centros de acogida oficiales, en donde la masificación existente hace que pierdan los beneficios afectivos y personales de “familia de acogida” que han venido recibiendo de forma permanente durante sus primeros años en el Centro Dari.